Este artículo está dividido en varias páginas:
1. Explicación de las cifras y símbolos
1.1. La cifra «666»
1.1.1. 666 talentos de oro
Hemos visto que la cifra «666» , nombre de la Bestia, indica los 666 talentos de oro que recibía anualmente Salomón de los países vecinos (1 Reyes 10,14/2 Crónicas 9,13). Israel sueña hoy día de tener en sus cajas, anualmente, una entrada similar que equivale a más de 17000 Kg de oro (17 toneladas!). Tal riqueza ingresada a Israel de los Árabes (petróleo etc…) no solamente reflotaría considerablemente la economía de Israel, pero tambien significaría la influencia moral israelí sobre los países árabes… aún sobre el mundo entero. La cifra 666 simboliza pues las pretensiones sionistas: el Gran Israel.
1.1.2. Símbolo del fracaso
La cifra 6 es el símbolo del fracaso. Es la suerte de la Estrella de 6 ramas, símbolo de Israel. Proféticamente hablando, la cifra 6 es el símbolo del Malaquías y de la imperfección, en comparación con la cifra 7, símbolo del Bien y de la perfección. Cuando Jesús pide perdonar, «7 veces o 77 veces» (Mateo 18,21), es necesario comprender que el perdón debe concederse plenamente a los que lo piden sinceramente, no solamente un gran número de veces (7 veces) sino más allá, hasta el simbolismo de la cifra 7, perdonar perfectamente, de todo corazón. Del mismo modo, los «7 sellos» del Libro significan que se guarda perfectamente su secreto; los «7 cuernos del Cordero» indican su Toda Potencia, y sus «7 ojos», su visión perfecta de las almas (Apocalipsis 5,6).
En el contexto del Apocalipsis, la cifra 6, un grado debajo del 7, es pues el símbolo de un trabajo estéril, abortado, que desemboca en la tormenta eterna en vez de conseguir el descanso «del septimo día». Dios creó el Universo en 6 días, pero «Se descansó el septimo día» (Génesis 2,2). El hombre bajo la señal del «7» entre en el Descanso de Dios. San Pablo dice que el «descanso del septimo día» se reserva a los discípulos de Jesús. Por eso invita a los Judíos recalcitrantes a creer en Jesús: «Temamos pues que uno de ustedes no llegue demasiado tarde (al descanso de Dios)… quien reserva un descanso, el del septimo día, al pueblo de Dios (los discípulos de Jesús)… Esfuerzanse pues para entrar en este reposo» (Hebreos 4,1-11).
Jesús mismo, invita a todos los hombres a entrar en este Descanso: «Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, que yo os haré descansar… Llevad mi yugo… y hallaréis descanso para vustras almas…» (Mateo 11,28-29). Rogamos para que los Judíos respondan a esta invitación del Mesías. Entonces comprenderán que el plan sionista no les reserva ni paz, ni seguridad, y que el único verdadero Descanso se encuentra en la fe en Jesús. Los que rechazan la ida adonde El se condenan ellos mismos a un agotamiento eterno; son marcados por el sello del diablo: el 6; no entran nunca al «séptimo día» del Descanso eterno. Por eso Dios ha dicho en el Apocalipsis:
«El humo del tormento de ellos se eleva para siempre jamás. Y los que adoran a la Bestia y a su imagen, no tienen reposo día noche» (Apocalipsis 14,11)
En cuanto a los que combaten contra la Bestia, son ellos quienes, quizá sin saberlo, practican «la paciencia de los santos y guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús» (Apocalipsis 14,12). Seran introducidos en el descanso de Dios para siempre:
«Bienaventurados los muertos que de aquí adelante mueren en el Señor.
Si, dice el Espíritu, que descancarán de sus trabajos; porque sus obras con ellos siguen» (Apocalipsis 14,13)
1.1.3. La alianza de los tres protagonistas del mal
La triple repetición de la cifra 6 (666) representa la alianza de los tres protagonistas del mal: El «Dragón» , la «Bestia» y la «segunda Bestia». Estos tres aliados se unen y son marcados por la cifra 6, en una cifra única: 666, ya que trabajan juntos para construir el Imperio de la Bestia. De un lado, «el Dragón transmite su poder, su trono y un imperio inmenso a la Bestia» (Apocalipsis 13,2), y del otro, la segunda Bestia, también, esta «enteramente; al servicio de la Bestia y establece por todas partes su Imperio» (Apocalipsis 13,11-12), con sus «diez reyes todos de acuerdo para entregar a la Bestia su potencia y su poder» (Apocalipsis 17,12-13). Se trata muy bien allí de alianza tripartita maléfica.
La prensa mundial informa sin cesar de que los jefes de las dos Bestias recorren continuamente la tierra para reunir a los reyes del mundo entero - reyes y jefes árabes en particular - con el fin de congregarlos a la posición americana e imponer la paz con Israel. Esta «falsa paz» se terminará por una guerra llamada simbólicamente «Armagedón». Juan dice: «Vi tres espíritus inmundos… estos son espíritus demoníacos… que se van a reunir los reyes del mundo entero para la guerra, para el gran Día de Dios Todopoderoso… y los congrego en el lugar, que en hebreo se llama ‘Armagedón’» (Apocalipsis 16, 13-16). El Apocalipsis destaca que este nombre está en hebreo. En ese idioma, eso significa Montaña de Megiddo (Har, en hebreo, significa montaña). Megiddo, cerca de Haifa, es el lugar de la derrota total de las tropas israelíes frente a Egipto en 609 a. J. - C. (2 Reyes 23,28-30/2 Crónicas 35,19-25). El faraón Nechâo mató al rey Josías en quien los Israelíes habían puesto todas sus esperanzas. Eso fue el principio del hundimiento de Israel. En efecto, una veintena de año más tarde, Nabucodonosor invade Jerusalén y destruye el Templo de Salomón, poniendo fin, por primera vez, al reino israelí. Por lo tanto, para los Judíos, Megiddo se volvió el símbolo de la derrota y la exterminación de Israel. Un nuevo grande Megiddo, grande como una montaña (har) esta reservado a la bestia… y a sus aliados.
1.2. Los «42 meses»
Le fue dada a la Bestia «potencia de obrar 42 meses» (Apocalipsis 13,5); y «los paganos (la Bestia) hollaron la Ciudad Santa (Jerusalén) 42 meses», ellos también (Apocalipsis 11,2). Eso significa que la Bestia y los paganos son los mismos. Pero Dios suscitará contra ellos sus «2 testigos para profetizar por 1260 días» (Apocalipsis 11,3), esto significa que profetizarán contra la Bestia todo el período que ocupará a Palestina, ya que los «42 meses» igualan «1260 días» (42 x 30).
Durante este mismo tiempo, la «Mujer», símbolo de los Apóstoles apocalípticos, huye «al desierto, hasta el refugio donde, lejos de la Serpiente, debe ser alimentada (del Mensaje del Apocalipsis) por un tiempo y dos tiempos y la mitad de un tiempo (tres tiempos y medio)» (Apocalipsis 12,14). Estos tres tiempos y medio son los «42 meses» o «1260 días» quiénes igualan tres y medio. Este mismo período aún es simbolizado por «tres días y medio» (Apocalipsis 11,9), período de la persecución de los 2 Testigos de Dios cuyos «cadáveres permanecen expuestos respecto al pueblo… durante tres días y medio» (Apocalipsis 11,9). Las televisiones mostraron, «delante de los pueblos» del mundo entero, las víctimas palestinas y libanesas perseguidas por Israel; se les mata, siempre se les encarcela, y, se les expulsa de sus hogares demolidos y de su tierra para sustituirlos por colonos israelíes.
Según el profeta Daniel, estos «tres tiempos y medio» pasaron a ser la duración simbólica de toda injusticia y de las persecuciones en general (véase Daniel 7,25).
Este período, cada vez relatado diferentemente en el Apocalipsis, trastorna al lector y contribuye a hacer imposible la comprensión del texto. He aquí la explicación: La Bestia debe ocupar la Palestina durante «42 meses». Durante este tiempo, que iguala a «1260 días», los «2 Testigos» de Dios le resisten, y los Apóstoles del Apocalipsis, los hijos de la «Mujer», son eligidos y aislados «en el desierto» para que «se alimenten» del Libro del Apocalipsis (Apocalipsis 12,14). Están invitados a «tomar» este Libro de la mano del Ángel que lo tiene abierto, y a «comerlo para testimoniar DE NUEVO», ellos también, con los 2 Testigos, «contra muchos pueblos, naciones, lenguas y reyes» aliados de la Bestia (Apocalipsis 10,8-10).
1.3. Los «cuernos»
Los cuernos simbolizan la potencia. Satanás aparece en el Apocalipsis bajo la forma de un «Dragón rojo fuego (señal de furia), con siete cabezas y diez cuernos, y en sus cabezas, siete diademas» (Apocalipsis 12,3). La Bestia también «tiene diez cuernos y siete cabezas, sobre sus cuernos diez diademas, y sobre sus cabezas nombre de blasfemia» (Apocalipsis 13,1).
Un detalle importante pasa inadvertido: la Bestia tiene «siete cabezas y diez cuernos»; los diademas no están sobre sus cabezas sino «sobre los diez cuernos», símbolo de los «diez reyes» quiénes ponen su potencia al servicio de la Bestia. En cuanto al Dragón, lleva las diademas sobre «cada cabeza», ya que saca su potencia de sí mismo. Es el rey coronado con el Mal.
1.4. Los «4 caballos» y sus jinetes
Los 4 caballos del capítulo 6,1-7 son una misma entidad: la Bestia. Ellos se oponen a los «4 Seres vivientes» en torno al trono (Apocalipsis 4,6-7) que representan a los 4 Evangelistas. Cada uno de los Evangelistas permite a uno de los 4 caballos de venir en el mundo con su jinete gritandoe: «¡Ven!» Los 4 Evangelistas del Cristo dieron la vida al mundo. Por el contrario, el poder otorgado a los 4 jinetes es «para exterminar con la guerra, con el hambre, con la muerte y con las bestias de la tierra» (Apocalipsis 6,8). Estas bestias son las dos Bestias del Apocalipsis a quien está permitido de «venir» para probar a los hombres.
1.5. Las armas apocalípticas
San Juan ha visto tres clases de armas inexistentes en su tiempo: los aviones, las bombas y los carros de asalto. Son estas armas apocalípticas que hacen la potencia de la bestia.
1.5.1. Las «langostas» (aviones y helicópteros)
San Juan ha visto aparecer extrañas «langostas» de guerra. Son los aviones y los helicópteros:
«…Langostas salieron sobre la tierra… Semejantes a caballos aparejados para la guerra (son armas de guerra), sus caras como caras de hombres (son conducidas por hombres), su tórax, como corazas de hierro (la carlinga metálica del avión) y el estruendo de sus alas, como el ruido de carros que con muchos caballos corren a la batalla (el estruendo de los motores en las alas)» (Apocalipsis 9,3-11)
Las batallas aéreas son una nueva dimensión de guerra e indican el tiempo apocalíptico. Los aviones de guerra son la principal potencia militar de Israel que le confiriéron los EE.UU.
1.5.2. El «Granizo» (las bombas)
Las bombas están representadas por el «granizo enorme» predicho en el Apocalipsis y que nunca se ha visto sobre tierra antes. Cada parte pesa «1 talento» (la dimensión de las bombas modernas). Este granizo horrible causa espantosos desastres sobre la tierra: «Granizos enormes, - cerca de un talento cada uno se cayeron del cielo sobre los hombres… causando un espantoso desastre» (Apocalipsis 16,21).
Este granizo desastroso aparece en el mismo tiempo con «los langostas» de guerra. Las bombas, en particular, de rafragmentacion, de NAPALM, nucleares, empleadas por las dos Bestias y sus aliados, son una potente arma contra todos los que les resisten. Esta plaga fue anunciada por las profecías para indicar el tiempo apocalíptico.
1.5.3. Los «caballos» (los carros de asalto)
San Juan dice: «Y así ví los caballos en visión, y los que sobre ellos estában sentados, los cuales tenián corazas de fuego, de jacinto y de azufre. Y las cabezas de los caballos éran como cabezas de leones, y de la boca de ellos salía fuego y humo y azufre (los cañones y las metralletas sobre los carros de asalto» (Apocalipsis 9,17).
Las profecías sobre el arsenal apocalíptico no se podían entender antes de la aparición de las armas predichas que eran inimaginables al tiempo de Juan, e incluso hasta los principios del siglo XX.
1.5.4. El lugar geográfico
Palestina es el centro principal de los acontecimientos apocalípticos. Dos textos llaman nuestra atención hacia este país y especialmente hacia Jerusalén, la «Ciudad Santa» y la «Ciudad Amada».
Es allí que fué profetiza la aparición de la Bestia:
«Los paganos hollarán la Ciudad Santa durante 42 meses» (Apocalipsis 11,2)«Satanás reúne las naciones paganas de las cuatro extremidades de la tierra para la guerra y subieron sobre la anchura de la tierra (implantaciones israelíes sobre toda la anchura de Palestina), e circundaron la Ciudad Amada (Jerusalén, especialmente deseada por Israel como capital)» (20,7-9)
El país donde Satanás reúne a sus hombres es reconocible debido a la mención de la «Ciudad Amada».
1.6. Las características de la Bestia
- Existía en el pasado, había desaparecido y debe reaparecer.
- Reaparece en Palestina con potencia y parece invencible.
- Alcanzada por una herida mortal, pero se cura.
- Tiene un gran poder internacional.
- Representa a un grupo de hombres.
- Una nación potente la sostiene y la impone al mundo.
- Aparece con los aviones, las bombas y los carros de asalto.
- Hará derramar mucha sangre inocente.
- Niega que Jesús es el Cristo.
- Será destruida por la guerra de Armagedón.
La aparición, en 1948, en Palestina, del Estado de Israel sostenido por los EEUU, ese Estado formado por colonos judíos que vienen de las 4 extremidades de la tierra, para establecerse sobre toda la anchura de la tierra y declarar Jerusalén como capital, es una señal que el Tiempo apocalíptico está allí.