La Clave del Apocalipsis

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1. La enigma - clave

El Apocalipsis contiene una enigma: menciona a una Bestia misteriosa en el capítulo 13: «Y vi surgir del mar una Bestia que tiene siete cabezas y diez cuernos… etc…», ha dicho San Juan.

¿Quién es esta Bestia? Tal es el enigma apocalíptico principal. Los hombres están llamados a identificarla. Sólo los sabios y los inteligentes lograrán hacerlo (Apocalipsis 13,18):

«Aquí está la sabiduría! Que el inteligente cálcula la cifra de la Bestia: pues es una cifra de hombre. Su cifra es 666».

Este enigma principal es la clave de todos los enigmas apocalípticos. Al descubrirlo, todos los demás símbolos resultan claros.

«Apocalipsis» viene del griego: «Apocalipsis». Escrito en griego, este Libro comienza por esa palabra, de dónde su nombre. En griego, «calipse» significa cubrir, velar u ocultar. «Apocalipsis», al contrario, significa descubrir, desenmascarar o revelar lo que se oculta.

Es la identidad de la Bestia que se oculta, encubierta en el libro del Apocalipsis. Durante veinte siglos - desde la revelación del Apocalipsis a San Juan, en el año 95 después de J.C. - muchos intentaron descubrir el misterio. Pero todos estos esfuerzos humanos fueron inútiles. Por fin, el 13 de mayo de 1970, Jesús mismo reveló el misterio apocalíptico. Antes de esta fecha, algunos han creído que la Bestia representaba el Imperio Romano, otros vieron allí el demonio, otros aún el comunismo, Hitler o la bomba atómica, pero ninguna de esas explicaciones correspondía a las descripciones que el Apocalipsis da de la Bestia. Ningún hombre puede descubrir la identidad de esta Bestia. El Apocalipsis mismo nos enseña que ningún ser «en el Cielo, ni sobre la Tierra» puede descubrir su misterio por un esfuerzo personal, solo Jesús tiene este poder. En efecto, San Juan ha dicho en el capítulo 5,1-5:

«Vi en la mano derecha del (Dios) que está sentado sobre el Trono un libro sellado con 7 sellos (perfectamente secreto). Y vi a un Ángel poderoso que proclamaba con fuerte voz: ¿Quién es digno de abrir el libro y soltar sus sellos? Pero nadie era capaz, ni en el Cielo, ni en la tierra, ni bajo la tierra, de abrir el libro, ni de leerlo (de comprenderlo). Y yo (Juan), lloraba mucho porque no había nadie digno (capaz) de abrir el libro ni de leerlo (durante 20 siglos nadie pudo explicar el Apocalipsis). Pero uno de los Ancianos me digo: No llores: mira, ha triunfado el León de la tribu de Judá, el retoño de David (Jesús); él podrá abrir (interpretará) el libro y sus siete sellos.»

Solo Jesús puede, pues revelar el secreto del Apocalipsis. Es la razón para la cual este libro está sellado de siete sellos. En la lengua profética, la cifra siete es la de la perfección. Eso significa que su secreto esta guardado perfectamente (véase Isaías 29,11).

Las páginas del libro están escritos «en el frente y la espalda.» Esto significa que nadie está autorizado a añadir algo bajo la pena de obtener un castigo eterno:

«Yo declaro, yo testifico a todo aquel que oye las palabras proféticas de este libro: ‘Si alguno añade algo sobre esto, Dios echará sobre él las plagas que se describen en este libro. Y si alguno quita algo a las palabras de este libro profético, Dios le quitará su parte en el árbol de la Vida y en la Ciudad Santa, que se describen en este libro.» (Apocalipsis 22, 18-19).

Es por eso que este libro sagrado está sellado con siete sellos, porque nadie más que Cristo no puede tocarle.

El Apocalipsis nos informa aún sobre un hecho importante: Jesús abrirá este libro, eso quiere decir que lo explicará, revelando su secreto a un enviado especial. San Juan ve a este hombre venir en el mundo bajo la forma de un «Ángel» teniendo en mano un «pequeño libro abierto». Juan dijo: «Vi también a un Ángel poderoso, que bajaba del cielo… Tenía en su mano un pequeño libro abierto.» (Apocalipsis 10,1-2). Este «pequeño libro abierto» es el libro que Dios tenía cerrado, puesto que era «sellado con siete sellos»; el ahí tiene ahora «abierto» en la mano del «Ángel» porque está explicado y es accesible a la inteligencia humana. El Apocalipsis, en efecto, en volumen, no es más que un «pequeño libre». Las palabras «que descienden del Cielo» significan que es la explicación del libro que desciende del Cielo.
La palabra «Ángel», en la lengua profética significa mensajero. Entonces, se trataría de un hombre. Así pues, Jesús pide a Juan en el Apocalipsis de enviar mensajes a los jefes (que son hombres) de las siete Iglesias, en estos términos: «Al Ángel de la Iglesia d’Efeso escribe… (Apocalipsis 2,1)… Al Ángel de la Iglesia de Esmirna escribe…» (Apocalipsis 2,8). Estos «Angeles» son hombres.

Jesús envía a su mensajero para explicar el Apocalipsis: «Yo, Jesús, he enviado a mi Ángel (mensajero) para darle testimonios de lo referente a las Iglesias» (Apocalipsis 22,16). Hay pues dos enviados apocalípticos: San Juan y «el Ángel» enviado más tarde.

Juan recibió el mensaje apocalíptico en símbolos incomprensibles, y el Señor le pidió explícitamente no clarificarlos: «Sella lo que han dicho los Siete Truenos (las palabras del Apocalipsis) y no los escribas (no los explica)» (Apocalipsis 10,4). Veinte siglos más tarde, cuando la Bestia apareció, Jesús también apareció para explicar el Apocalipsis, y envió a su segundo mensajero con la orden contraria precisa de publicar los enigmas:

«No selles las palabras proféticas de este libro, porque el Tiempo (la Vuelta del Cristo) está cerca (la Bestia ya que aparecio)» (Apocalipsis 22,10)

Miqueas deber, en conciencia, es pues de informar escrupulosamente y de hacer públicas las razones que me empujaron a publicar este mensaje.

Consejo
No basta con leer este texto, con comentarlo favorable o desfavorablemente. Es necesario referirse al texto del Libro del Apocalipsis. Es un pequeño Libro; no es largo para leerlo… y para releerlo varias veces, el corazón abierto a la evidencia y a la Verdad.